Durante febrero, colaboradores de distintas plantas identificaron condiciones inseguras y decidieron ‘Rechazar la Tarea’ para evaluar los riesgos y aplicar controles adecuados, demostrando que la seguridad es una decisión que se toma todos los días.
En el día a día de las operaciones, muchas decisiones se toman en cuestión de segundos. Algunas permiten continuar una actividad; otras implican detenerse y reevaluar las condiciones de trabajo. En Ternium, cuando un colaborador identifica una situación que puede representar un riesgo, cuenta con una herramienta clara para actuar: el Rechazo de Tarea, una práctica que permite detener una actividad, evaluar los riesgos y aplicar los controles necesarios antes de continuar.
Esta herramienta previene incidentes, además fortalece una cultura en la que cada persona tiene la responsabilidad y la confianza de priorizar la seguridad por encima de cualquier tarea.
“El Rechazo de Tarea es una herramienta que está a disposición de todo el personal de Ternium. Puede aplicarla quien realiza la actividad, un jefe o cualquier persona que identifique que las condiciones de trabajo no son seguras. Esta herramienta nos permite detenernos un momento, evaluar la situación e identificar los controles necesarios para continuar de forma segura y evitar que el riesgo se materialice”, explica Melissa Sequeda, EHS Engineer de Ternium.
Durante el mes de febrero, colaboradores en distintas plantas del país demostraron este compromiso al levantar la mano frente a condiciones inseguras, tomar decisiones preventivas y buscar alternativas que permitieran realizar las tareas de manera segura.
Detectar el riesgo antes de iniciar la operación
En la planta Barranquilla, Luis Fernando Molinares Escobar, del área de logística, identificó durante la revisión previa de equipos que una de las cadenas utilizadas para izar material presentaba desgaste: “Cuando revisé las cadenas vi que estaban muy desgastadas y pensé en el riesgo que podía haber si el material se caía. Preferí detener la tarea, reportarlo y buscar otra cadena en buen estado para poder trabajar de forma segura. Un error mínimo con material izado puede ser fatal”, comenta.
Tras reportar la situación, se revisó el equipo, se retiró la cadena de operación y se reemplazó por otra en buen estado, permitiendo realizar la actividad sin riesgos.
Priorizar la seguridad en la operación
En Bogotá, Óscar José Navarro Carrascal, del área de producción, identificó una condición insegura mientras realizaba el proceso de figurado de barras.
Durante la operación, observó que la plancha de la figuradora no contaba con un soporte que garantizara que permaneciera fija en su posición.
“Cuando estaba figurando unas barras me di cuenta de que la plancha de la máquina no tenía un soporte que asegurara que no se moviera si el perno fallaba. Con la presión del proceso podía salirse y golpear a mi auxiliar o a mí como operario”, explica.
Ante esta situación, decidió detener la actividad y reportar el riesgo. Posteriormente, el equipo realizó un análisis de la condición identificada e instaló un dispositivo que permitió eliminar el riesgo antes de continuar con la tarea.
Para Óscar, este tipo de decisiones también reflejan un compromiso personal con la seguridad.
“Siempre podemos mejorar. Es satisfactorio realizar bien nuestro trabajo, pero es aún más importante poder llegar a casa sanos y abrazar a nuestros seres queridos”, afirma.
Evaluar el entorno también es parte de la seguridad
En Manizales, Daniel Sánchez Colorado, líder operativo de SST de la empresa contratista OCIA, se encontraba realizando labores de limpieza y mantenimiento en cubiertas de la zona de acería, una actividad de alto riesgo por trabajo en alturas.
Durante la jornada, las condiciones climáticas cambiaron repentinamente, generando precipitaciones que podían volver resbalosa la superficie metálica de la cubierta.
“Las condiciones climáticas cambiaron y sabíamos que la cubierta metálica podía volverse muy resbalosa. En ese momento lo más importante era proteger al personal, por eso decidimos suspender la actividad”, explica.
El equipo procedió a retirar al personal de manera segura, desinstalar las líneas de vida portátiles y suspender la tarea hasta que las condiciones permitieran realizarla de forma segura.
Detenerse para mejorar el procedimiento
En la planta Cali, Yoser Jair Mina Banguero, del área de producción, identificó un posible riesgo de atrapamiento en las manos durante la ejecución de un procedimiento operativo.
“Me di cuenta de que, si seguíamos haciendo el procedimiento de esa manera, en cualquier momento podía ocurrir un atrapamiento en las manos. Por eso lo mejor fue detener la tarea y buscar una forma más segura de hacerlo”, señala.
Gracias a este reporte, se evaluó la actividad y se identificaron mejoras en el procedimiento para evitar que los trabajadores tuvieran que introducir las manos en zonas de riesgo.
Seguridad también en la recepción de materiales
En Palmar de Varela, Ana Milena Durán Muriel, con dos años en la compañía, identificó una condición insegura durante la recepción de un despacho de aceite que llegó sin estibas.
La descarga de los tambores en esas condiciones podía generar derrames del producto, representando un riesgo para la operación y el entorno.
Ante esta situación, decidió aplicar el rechazo de tarea y reportar la novedad. Posteriormente, el equipo buscó estibas y coordinó la descarga con apoyo de personal adicional y el uso del montacargas, lo que permitió realizar la operación de forma segura.
“Cuando identificamos una condición insegura lo mejor es detener la tarea y buscar una solución que no ponga en riesgo nuestra integridad. Ante todo está la seguridad, porque en casa siempre hay una familia esperándonos”, afirma.
Coordinación para trabajar de forma segura
Otro de los casos destacados fue el de Benjamín Bustamante Salazar, guardia eléctrico del Tren 2 en Manizales, quien identificó que debía realizar una intervención en una bandeja eléctrica ubicada debajo de equipos en movimiento.
Al notar que los brazos evaluadores de paquetes estaban operando debido al flujo de producción, decidió detener la actividad.
“Cuando llegué al punto de trabajo vi que los equipos estaban en movimiento por el flujo de producción. En ese momento entendí que el ambiente no era seguro para hacer la tarea, así que decidí aplicar el rechazo de tarea y coordinar con el equipo para realizarla después con bloqueo efectivo”, explica.
La actividad se realizó posteriormente tras coordinar con producción y aplicar el bloqueo correspondiente de los equipos.
Una herramienta para prevenir y cuidar a las personas
Para Melissa Sequeda, este tipo de decisiones reflejan el compromiso de los colaboradores con la seguridad y con el cuidado de sus compañeros.
“Queremos reconocer a las personas que levantan la mano y hacen parte de esta experiencia de identificar y controlar el riesgo para ejecutar sus tareas de la mejor manera”, señala.
Historias como estas reflejan cómo la seguridad se construye a partir de decisiones cotidianas. Levantar la mano, detener una actividad o replantear una tarea puede marcar la diferencia entre una operación segura y un incidente.
Reconocer a quienes aplican el Rechazo de Tarea envía un mensaje claro a toda la organización: la seguridad es una responsabilidad compartida y siempre debe estar primero, porque al final de cada jornada el objetivo es el mismo para todos: regresar a casa sanos y salvos.