La llegada del Centro Industrial Ternium Palmar de Varela ha representado en estos cinco años, una valiosa oportunidad de desarrollo para jóvenes de la región, quienes hoy ven más cerca la posibilidad de crecer profesionalmente y brindar una mejor calidad de vida a sus familias.
Ejemplo de ello son las historias de crecimiento de Carlos Rodríguez, Operations Manager, y María José Camargo, Repuestista en Mantenimiento.
Del aula universitaria al liderazgo operativo
Cuando Carlos Rodríguez escuchó hablar por primera vez de Ternium, tenía 22 años, cursaba sexto semestre de Ingeniería Mecánica en la Universidad del Atlántico y vivía en Palmar de Varela. En su morral no solo llevaba cuadernos, sino también disciplina y un firme deseo de salir adelante.
En ese momento, la compañía finalizaba la construcción del Centro Industrial y abría convocatorias de empleo en alianza con el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje), a través de cursos técnicos en hidráulica, mecánica, física, matemáticas y neumática. Carlos no dudó en postularse.
Ingresó como Auxiliar de Zona de Acabado y desde entonces inició una carrera en ascenso. Pasó al Taller de Rodillos, donde trabajó en el inventario de piezas provenientes de Italia, y posteriormente se convirtió en Mecánico de Taller Nivel 1, mientras avanzaba en sus estudios profesionales.
“Ternium ha sido desde el principio una empresa de puertas abiertas. Llegué en plena pandemia, acababa de enterarme de que sería padre y había mucha incertidumbre, pero la compañía siempre me apoyó”, recuerda.
Gracias a su empuje y habilidades técnicas, pasó al área de Producción como Laminador Mecánico, luego como Técnico Especialista en Laminación, al tiempo que recibía su título profesional y estudiaba inglés. Más adelante asumió roles como Supervisor, Ingeniero de Producción y, finalmente, Gerente de Operaciones.
Hoy, con 28 años, lidera un equipo de 47 personas. Su lema es “liderar con el ejemplo”, acompañando a su equipo en campo, priorizando la empatía y el conocimiento del proceso.
“El crecimiento ha sido gigante. Gracias al apoyo de mis líderes he podido ayudar a mis padres, sacar adelante a mi familia y apoyar a mis hermanos con sus estudios”, afirma.
Carlos destaca que gran parte del personal es oriundo de Palmar de Varela y celebra ver cómo muchos de sus compañeros también progresan. Su esposa Caroline ha sido un pilar fundamental en este proceso, y no en vano su hija Isabela, de cinco años —los mismos que tiene la planta—, es parte y testigo de esta historia de crecimiento compartido.
Disciplina, aprendizaje y sueños que avanzan
María José Camargo tenía 21 años cuando ingresó a Ternium en Palmar de Varela, su tierra natal. Su primer rol fue como encargada de orientar el tránsito vehicular dentro de la planta. Posteriormente, como Auxiliar de Almacén, donde enfrentó el reto de realizar inventarios de contenedores repletos de ítems.
“Cuando recuerdo esos inicios me río, porque al inicio me daba un poco de miedo esas responsabilidades en cuanto a inventarios, pero luego miro hacia atrás y agradezco todo lo que he aprendido. Ternium ha sido mi primer trabajo y una gran escuela”, comenta.
María José es Tecnóloga en Mantenimiento Mecatrónico de Automotores, egresada del SENA, completó con éxito los cursos de certificación previos a la apertura de la planta. Su disciplina, compromiso y capacidad de observación la llevaron a desempeñarse como Inspectora de Calidad de Materiales y, más adelante, a asumir el cargo de Repuestista en el área de Mantenimiento.
Actualmente es responsable de certificar servicios contratados con terceros, hacer seguimiento a repuestos en reparación y garantizar el control del inventario del almacén.
Su mayor motivación es su hijo Matías David, de cuatro años, con quien comparte su tiempo libre mientras avanza en su meta de convertirse en profesional: hoy cursa primer semestre de Ingeniería Industrial.
“Lo que más me gusta de Ternium es que te permite crecer y retarte constantemente. Es una empresa que te impulsa a sacar el máximo provecho de tus capacidades, es comprometida con sus trabajadores y con la educación, salud y desarrollo de los jóvenes de la región”, concluye.