El acero en las ciudades está en todas partes, aunque muchas veces no lo notemos. Está en las calles que recorremos a diario, en los hogares que habitamos, en los parques donde nos encontramos y en los vehículos que nos conectan. ¿Pero cómo será en el futuro? ¡Veamos!
Gracias a su versatilidad, el acero es un material indispensable para el presente y un aliado clave para el futuro de los centros urbanos. En las edificaciones, en el transporte y en la economía circular cumple un papel que cada vez será más protagónico.
El reto de la urbanización
Cuando hablamos del futuro de las ciudades, no estamos hablando de algo lejano. De hecho, según la Organización de las Naciones Unidas , para 2050 cerca del 70 % de la población mundial vivirá en entornos urbanos. Esto plantea una pregunta clave: ¿cómo construir ciudades que crezcan sin perder calidad de vida?
Aquí es donde entran las llamadas ciudades inteligentes, pensadas para adaptarse a los cambios, aprovechar mejor los recursos y responder a las necesidades de quienes las habitan. Y, en ese camino, los materiales cumplen un papel fundamental. El acero, por ejemplo, ha dejado de ser solo un insumo industrial para convertirse en un aliado estratégico en la construcción de ciudades más sostenibles y resilientes.
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Edificaciones inteligentes: verticalidad y flexibilidad
Las ciudades del futuro no solo crecerán hacia arriba, también deberán ser más flexibles. Cada vez más, los edificios necesitan adaptarse a nuevos usos, a cambios demográficos y a formas distintas de habitar el espacio.
El acero hace posible esta transformación. Su versatilidad, resistencia y ligereza permiten sistemas de construcción modular que se pueden ampliar, modificar o desmontar al final de su vida útil. Además, facilita fachadas más livianas y diseños que mejoran la ventilación y el aprovechamiento de la luz natural.
Movilidad urbana: infraestructura que conecta
Moverse bien es vivir mejor. La movilidad es uno de los grandes retos de las ciudades actuales y futuras, y el acero está en el corazón de muchas de sus soluciones.
Está presente en puentes, estaciones de metro y trenes de alta velocidad, pero también en ciclovías elevadas, estaciones de carga para vehículos eléctricos y estructuras que integran distintos medios de transporte. Además, los aceros de alta resistencia permiten construir infraestructuras más seguras y preparadas para enfrentar eventos climáticos extremos.
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El acero como motor de la economía circular
Cuando pensamos en material reciclable, nuestra mente enlista el plástico y tal vez el cartón, pero te sorprenderá saber que el acero es el material más reciclado del mundo y puede reutilizarse infinitas veces sin perder sus propiedades.
Esto lo convierte en un pilar de la economía circular y en una pieza clave para reducir el impacto ambiental de las ciudades. Hoy, además, la industria avanza hacia la producción de aceros con menores emisiones, gracias a tecnologías como los hornos de arco eléctrico y nuevas alternativas energéticas.
Otro beneficio importante es que la construcción en acero genera menos residuos en obra, optimiza tiempos y reduce desperdicios en comparación con otros sistemas tradicionales.
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Hacia un horizonte de acero y naturaleza
Las ciudades del futuro no serán solo más grandes o más tecnológicas. También serán más conscientes, más humanas y mejor conectadas con su entorno.
En ese escenario, el acero seguirá cumpliendo un rol esencial: acompañar el crecimiento urbano con materiales fuertes, adaptables y responsables con el planeta. Porque construir ciudades sostenibles también es elegir bien con qué las construimos.
En Ternium trabajamos de manera permanente para innovar en nuestros procesos y aportar al desarrollo de una industria cada vez más circular, eficiente y confiable, que acompañe el crecimiento sostenible de las ciudades y los desafíos del futuro del país.