La historia profesional de Gloria Patricia Arenas Pautt es, ante todo, un testimonio de compromiso genuino, aprendizaje constante y una calidez humana que marcó a todos los que caminaron a su lado.
Durante más de 31 años, su paso por Ternium dejó huellas profundas en las personas, en los procesos y en la cultura del trabajo colaborativo. En el área de MLO, donde consolidó su liderazgo, Gloria se convirtió en un referente de cercanía, alegría y ejemplo.
La historia de Gloria en la compañía comenzó el 14 de abril de 1994, cuando llegó a la entonces Hierros Colombia para presentarse al cargo de recepcionista de materiales. “Con mucho amor recuerdo el inicio de este recorrido”, dice con una sonrisa que aún hoy transmite la misma emoción de aquel primer día. No era un comienzo sencillo: “Sentí un gran susto al mirar a mi alrededor y notar que en la bodega no había mujeres, solo hombres”.
Pero ese escenario, que para muchos habría sido intimidante, pronto se transformó en un espacio seguro y enriquecedor. “Con el tiempo entendí que no estaba sola. Cada uno, desde su forma particular de ser, me brindó apoyo, amistad y compañerismo”. Fue allí donde empezaron los lazos que hoy evocan tantas anécdotas, risas y aprendizajes compartidos.
Su trayectoria avanzó de la mano con momentos clave para la compañía, entre ellos la transición de Ferrasa a Ternium, un proceso que trajo cambios profundos y también oportunidades para mirar la operación con nuevos ojos. “Fue una etapa de cambios que al inicio resultó inquietante, pero también estuvo llena de aprendizajes y momentos valiosos”. Así, paso a paso, Gloria fue construyendo un liderazgo basado en la responsabilidad, el respeto y una forma muy suya de cuidar a las personas.
El crecimiento profesional que alcanzó no fue casualidad, sino el resultado de una convicción firme: hacer cada tarea con propósito y entrega. “Siempre procuré dar lo mejor de mí, trabajando con compromiso, respeto y amor por lo que hacía”. Su recorrido abarcó funciones tan diversas como estratégicas: recepción de materiales, encargada de bodega, manejo de inventarios, despachos, supervisión de logística y, finalmente, la supervisión de MLO. Sobre este último rol, comparte: “He sido muy feliz porque fue un reto nuevo y en donde inicia todo el engranaje de esta compañía”.
Más allá de Medellín, su aporte llegó a otras sedes del país e incluso fuera de él. Como supervisora de logística, acompañó y capacitó equipos en Bogotá, Cali, Montería, Manizales, Barranquilla y la sede que operó en Panamá. “Tuve la oportunidad de aportar mi granito de conocimiento en todas las sucursales. Me llevo el corazón repleto de cariño por las personas tan especiales con las que compartí”. Su estilo de liderazgo, pedagógico y cercano, dejó una estela de equipos fortalecidos y personas agradecidas.
La esencia de Gloria siempre estuvo ligada a su humanidad. Ella misma lo expresa con profunda sencillez: “Dios me ha regalado una oportunidad más que maravillosa, donde mi formación especial fue como ser humano; Él se encargó de que en mi camino pudiera compartir con todos y llenaran mi vida de retos cumplidos y, ante todo, mucha felicidad”. Esa mirada sensible se convirtió en su sello: escuchar, acompañar, enseñar y estar presente. Ser coherente. Ser alguien a quien siempre valía la pena acudir.
Hoy, inicia una nueva etapa impulsada por otro de los grandes motores de su vida: la familia. “Me espera: mi esposo, mi hija y mi nieta, quienes hoy me piden tiempo y presencia”. No es una despedida abrupta, ni triste. Es un cierre sereno, agradecido y luminoso. Un ciclo que se completa con la tranquilidad de haber dado lo mejor y haber construido relaciones que trascenderán cualquier oficina o proceso.
Cuando le preguntan por la huella que deja, su respuesta resume perfectamente su esencia: “Mi legado es la gratitud a todos y cada uno de los que hacen parte de esta gran compañía”. En esa frase simple y profunda se refleja su manera de entender el trabajo: como un proyecto colectivo, donde los logros crecen cuando se comparten y donde cada gesto cuenta.
La historia de Gloria Patricia Arenas, Supervisora del área de MLO en la sede de Medellín, nos recuerda que las organizaciones se sostienen por sus sistemas, pero se transforman por las personas. Su paso por Ternium demuestra que la constancia, la apertura al aprendizaje y el cariño sincero pueden convertir una trayectoria laboral en una historia de vida que inspira, fortalece y convoca.