Desde la disciplina y la convicción de que las personas son el centro de cualquier proyecto, Mónica González, Human Resources Manager; ha construido una trayectoria que hoy se convierte en referente para Ternium y para quienes creen en un liderazgo que se ejerce con coherencia.
Mónica González, ha hecho de la gestión humana un espacio de encuentro y desarrollo. Su recorrido profesional dentro del grupo Techint inició en 1998, cuando se vinculó al proyecto de Sidor, en Venezuela, a través de Sivensa, empresa accionista minoritaria del consorcio que adquirió la siderúrgica. Lo que comenzó como un apoyo temporal a auditorías por tres meses, se transformó en una experiencia de 25 años marcada por el aprendizaje continuo y los retos de alto impacto.
Desde sus primeros pasos, el rigor técnico se combinó con una capacidad poco común para adaptarse a entornos diversos. “Fue una empresa sin barreras culturales, un reto que se transformó en desarrollo profesional”, recuerda sobre esos años iniciales. Tras cuatro años en auditoría, asumió uno de los desafíos más exigentes de su carrera al integrarse al equipo de Recursos Humanos, justo cuando la compañía enfrentaba procesos complejos de consolidación interna.
Ese momento coincidió con una etapa de crecimiento productivo y estabilidad económica que se vio abruptamente interrumpida por la expropiación de Sidor. En medio de la incertidumbre, el área de Recursos Humanos tuvo un papel determinante: coordinar la reubicación de 170 personas dentro de otras compañías del grupo. Mónica lideró ese proceso mientras atravesaba la misma situación que el resto del equipo. “Sentía la incertidumbre, pero tenía que transmitir tranquilidad en un panorama bastante incierto”, afirma, resaltando la resiliencia como una herramienta clave para sostener a otros cuando el contexto no ofrece certezas.
Uno de los episodios que más orgullo le genera ocurrió después de ese proceso. Durante un año fue asignada a una oficina externa para acompañar a los colaboradores retirados en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales, mientras la compañía garantizaba su sustento económico. Para ella, esa experiencia confirmó el sentido profundo de pertenecer a un grupo empresarial que respalda a su gente incluso en los momentos más complejos.
Con el tiempo llegó la decisión de una nueva reubicación. Argentina y Colombia fueron las opciones sobre la mesa. La cercanía con su familia y su nacionalidad inclinaron la balanza hacia Colombia. Inició una nueva etapa en Tenaris Cartagena, donde durante cinco años se desempeñó como Gerente de Recursos Humanos. Posteriormente, con la consolidación de Ternium en el país, pasó a formar parte de la compañía como HR Manager, rol desde el cual fortaleció procesos y acompañó proyectos estratégicos de alto impacto.
Dentro de su paso por Ternium, uno de los hitos más significativos ha sido la construcción del centro industrial Ternium Palmar de Varela. Desde el inicio, cuando el terreno era apenas una apuesta en un sector de difícil acceso, Mónica hizo parte del equipo que creyó en el proyecto. “Ver hoy la imponencia de la planta es gratificante”, señala, al recordar las primeras visitas junto a Nicolás Ferreras y Martín Ceballos. Más allá de la infraestructura, destaca el impacto social que la compañía ha logrado en una población con rezagos históricos en desarrollo económico, educación y tecnología, una transformación que, asegura, “llena profundamente el corazón de quienes trabajamos en esta compañía”.
El reclutamiento y la capacitación del talento local fueron, sin duda, de los mayores retos. La articulación con aliados estratégicos permitió estructurar los frentes necesarios para una operación sólida, con personas preparadas y comprometidas con el crecimiento del proyecto y de su entorno.
En lo personal, Mónica, se define por hábitos que reflejan equilibrio y sensibilidad. Caminar cada mañana es parte esencial de su rutina, un espacio para liberar tensiones y activar la creatividad. La familia ocupa un lugar central en su vida, incluso a la distancia “No perdemos la cercanía ni la unión, aunque estemos en diferentes partes del mundo”. Además, su amor por los animales se traduce en gestos cotidianos de ayuda a perritos en condición de calle.
Al mirar hacia adelante frente a su retiro, su decisión es clara: dedicar tiempo a su familia y a sí misma, cerrando un ciclo profesional con la satisfacción del deber cumplido. Su mensaje para las nuevas generaciones resume la coherencia entre lo que piensa y lo que practica: “Mantener la esencia, no perder los valores con los que crecimos y hacer las cosas con pasión y profesionalismo es lo que realmente lleva lejos”.
La trayectoria de Mónica en Ternium deja un legado que trasciende cargos y proyectos. Es la huella de una líder que entendió que gestionar personas es lo más importante dentro de una compañía, que el crecimiento profesional cobra sentido cuando se construye con compromiso y propósito compartido. Agradecemos su dedicación y los aprendizajes que compartió, huellas que permanecerán en cada persona y proyecto que acompañó.